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Nuevas casas que se construyen en los countries que respetan la ecología.
La crisis energética y el cambio climático imponen nuevas reglas de juego. La construcción no es la excepción: en varios países se ha logrado ahorrar energía a través de diversas reglamentaciones. En la Argentina se están viendo los primeros avances en arquitectura sustentable, paso fundamental para reducir el consumo de electricidad y gas y para desacelerar el efecto invernadero. A continuación, una guía con algunas de las propuestas.
Casas ecoeficientes. Una vez comprobado que el consumo de iluminación en las viviendas origina el 35 por ciento del gasto general de energía y que el uso de materiales de origen no renovables (acero, aluminio, vidrio, plásticos y ladrillos) aporta su cuota al derroche energético, el arquitecto Carlos Levinton puso manos a la obra. "La crisis del ecosistema en el Conurbano es un alerta de riesgo relevante. Son territorios que crecen demográficamente a mayor velocidad. Está estudiado que en las próximas dos décadas se duplicará la población mundial; y el 80 por ciento se hará efectiva en países emergentes".
Las primeras casas ecoeficientes, explica Levinton, se emplazaron en Moreno. Estudios y mediciones revelaron que en verano la temperatura interior descendía 10 grados respecto del exterior. Para obtener agua caliente se empleó el sol como fuente de energía y para la cocción de alimentos, leña o briquetas (combustible sólido) en cocinas llamadas Ñuke, que también sirven de calefacción.
El ecodiseño introdujo un patio bioclimático protegido, que funciona como acumulador solar e invernadero durante el invierno. El gasto eléctrico se redujo a la mitad y permitió un ahorro familiar. El costo de una casa de dos dormitorios, en 54 metros cuadrados, ronda los $52.700.
En pocos días comienza la construcción de una ecocasa de 180 metros cuadrados, diseñada por Levinton en un barrio cerrado de Garín. Constará de una planta en V que forma un patio bioclimático y un invernadero cubierto por un techo solar que provee calefacción, además de una usina de calor Ñuke. El techo tendrá una suerte de jardín zen con piedras, cascada de agua y recolección de agua de lluvia. Su armado simple y veloz permitirá una construcción de bajo costo (US$ 380 el metro cuadrado), con materiales reciclables y reciclados y con los principios del feng shui y el yoga, que contendrá centros de energía alineados y orientados a modo de "chacras orientales".
Arquitectura slow. En el barrio privado Haras del Sol, en Pilar, se está terminando la obra de una casa ecológica, con una arquitectura respetuosa de la naturaleza y de la biodiversidad. La vivienda, con forma de orquídea (ver "La casa..." en página 3), fue diseñada por el arquitecto Andrés Remy, que también ha instrumentado un sistema de housing con materiales sustentables. Los ambientes tendrán ventanas de doble vidrio con parasoles que siguen el recorrido del sol, lo que permite ahorro de energía. Con lotes amplios y una extensión de 67 hectáreas, Haras del Sol se propone continuar los principios del movimiento slow a partir de la construcción de casas con arquitectura sustentable. Roberto Alonso, socio del complejo, señala que: "una vez construidas 40 casas, con más del 70 por ciento de espacios verdes, percibimos que el tema de la arquitectura sustentable tenía muchos puntos de contacto con los principios slow". El costo de una vivienda ronda los US$ 45.000.
Aire puro. A siete de Villa Carlos Paz, en Córdoba, Keoken Villa Serrana es un "barrio ecológico cuyo objetivo es lograr un desarrollo social y urbanístico, en forma sustentable, con tecnologías y procedimientos que buscan reducir el consumo de agua, energía y otros insumos críticos y la producción de residuos sólidos, líquidos y gaseosos", sostiene Nicolás García, de Movewithus.
En un predio de 24 hectáreas, dividido en 178 lotes de 700 a 1.200 metros, se lo considera "temático" por seguir los conceptos de naturaleza y ecología. El lugar propone caminatas, trekking, cabalgatas, deportes naúticos, parapente, rafting y campamentos de montaña, además de contar con una playa sobre el río Tanti, vertiente y dique de agua natural.
Paneles eficientes. La empresa Guillermo Pallisso implementó un método constructivo integral, sismorresistente y aislante termoacústico. "Se trata de una extensa gama de paneles cuyo objetivo es generar sistemas conservativos y sustentables con el medio ambiente", comenta Guillermo Pallisso; y agrega que "algunas ventajas del sistema son la creación de viviendas ecológicas asentadas en los principios de la arquitectura bioclimática y térmica, ya que reduce el costo de energía utilizada en la climatización de los ambientes". Además, aclara Pallisso, "si el metro cuadrado de una vivienda estándar cuesta cerca de US$ 600, con este sistema desciende a US$ 480".
Bioconstrucción. En esta sintonía de construcciones sustentables, "los materiales ideales provienen de fuentes reutilizables, reciclables o biodegradables, sin toxicidad ni contaminantes, sin generar electricidad estática y que los muros puedan respirar. La bio-construcción propone la vuelta a la construcción con tierra, con maderas renovables no impregnadas, las pinturas a la cal o al silicato", explican el geobiólogo Claudio Ardohain y la arquitecta Lilia Garcén, del Centro de Estudio e Investigación en Bio-arquitectura. La bio-arquitectura integra los factores que pueden afectar a los ocupantes, desde la elección del lugar, los materiales, la deco y el paisajismo. "Si los principios del feng-shui o del Vaastu indio o del saché tibetano responden a los principios de la construcción sana y sustentable, pueden ser incorporados en el diseño para obtener un producto que encamine a la arquitectura hacia el bienestar integral", recomiendan.
Por Bob Keefe para The New York Times, en La Nación